domingo, 27 de mayo de 2012

¿Dónde va a ganar Peña Nieto?

¿Dónde va a ganar Peña Nieto?


En las reuniones,  sobremesas, los cafés de las tardes, mañanas y noches, en el colectivo social está presente el tema del proceso electoral.

Las conversaciones son un universo. En ellas encontramos tonos, gestos, atajos, silencios y manoteos que es imposible hallar en un estudio cuantitativo sobre, por ejemplo, la intención de voto.

Por eso las campañas usan intensamente grupos de enfoque para evaluar spots, plataformas y candidatos; aunque carecen de representatividad estadística, la información cualitativa que proveen es una mina de oro para corregir posturas, actitudes, palabras… en fin, para modificar algo que no les este funcionando.

El pasado 20 de mayo, el periódico The Washington Post publicó una encuesta sobre los aspirantes presidenciales en México arrojando los siguientes resultados:
En los medios de comunicación mexicanos, ya sean electrónicos o prensa escrita se pueden encontrar encuestas como la siguiente publicada el 13 de mayo y margen de error del 5%


Sin duda alguna existe una disparidad muy grande entre los medios nacionales y los medios del exterior. Pareciese que los candidatos punteros  intercambian sus lugares en los estudios numéricos.
La pregunta entonces es ¿Quién va ganando las encuestas? Pues nos encontramos ante dos fuentes de información totalmente diferentes en los números. Pero retomando el ejemplo de las conversaciones, las críticas hacia Enrique Peña son el santo y seña para conocer la preferencia del pueblo.
En el pueblo, en las calles, en el transporte y sobre todo en las universidades no se refleja lo que dicen las encuestas, en el simulacro electoral de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador ganó con un 85.61%, seguido por Enrique Peña con un 5.19%, Gabriel Quadri 4.87% y Josefina Vázquez Mota con 4.33%.
Resultados semejantes se repiten en universidades como el Colegio de México, La Iberoamericana, Anáhuac, Tecnológico de Monterrey y Panamericana por mencionar algunos.
Queda claro que la sociedad cambia, las preferencias electorales también y que no podemos dejarnos llevar por encuestas o estudios estadísticos que no concuerdan con la realidad.
Los resultados del 1 de julio son definitivos y si ganase el candidato del PRI Enrique Peña, ganará no por el voto consciente y razonado, sino por el voto de aquellas personas que no saben siquiera quien es el candidato del PRI, pues como diría Carlos Salinas de Gortari, esa es una de las ventajas del corporativismo.

Los Universitarios ante las campañas electorales




Los universitarios ante las campañas electorales

Las universidades son espacios naturales para la reflexión crítica y la expresión de la pluralidad en una atmósfera de respeto crítico y analítico pero responsable en su forma de proceder.

La democratización de México encontró en el mundo universitario un cauce natural de expansión y reproducción las instituciones de educación superior.

En las actuales campañas, los universitarios del país, a través de distintos foros y mecanismos de comunicación y expresión, léanse medios electrónicos y redes sociales siguen muy de cerca las definiciones de los actores políticos.
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En las últimas semanas, las críticas de estudiantes a diversos candidatos, han dado lugar a distintas manifestaciones tanto de apoyo como de cuestionamiento.  Ahora ¿Cuál debe ser el papel de los universitarios ante las campañas y los actores políticos?

Antes de contestar a tan importante pregunta cabe mencionar que desde la década de los ochenta los académicos, la sociedad en general e incluso los medios de comunicación pedían a los jóvenes que se manifestaran, que tomaran partido en los acontecimientos sociales del país, en una palabra que se involucraran.

Ahora hay que celebrar su actitud, hay que aplaudirlo, que los jóvenes tomaran conciencia de que este país es suyo y que esta elección es su elección, no es de otra gente, es suya y que salieran a las calles, participar y exteriorizar lo que les preocupa y sobre todo lo que no les gusta, salvo con el condicional de evitar los descalificativos pues un descalificativo dinamita puentes de diálogo con los cuales una democracia debe contar pues en el propio sistema hay adversarios pero no enemigos; no importa quien gane el 1 de julio, esa persona debe gobernar para todos.

Por un lado la crítica es hacia el espectro electromagnético de los medios de comunicación y por el otro es hacia los candidatos electorales, en específico contra el candidato puntero en las encuestas.

Sin duda algo innovador en la protesta es la manera en la que se comunican, movilizan y se convocan que es por medio de un nuevo actor político, redes sociales y que van a ser un protagonista clave en el proceso electoral en curso, sino es un parteaguas en la forma de comunicación para los siguientes años.

Ahora bien, hay que ser muy responsables en el manejo de este fenómeno para no sobredimensionar el recurso, pues sus funciones únicamente se reducen a convocar y movilizar, el garante, que hayan salidos miles universitarios y no universitarios a las calles, por lo cual sin duda el actor principal y social siguen siendo los jóvenes.

¿Què sigue para ellos? Ya nos dijeron que no quieren, que no les gusta y valdría la pena que nos dijeran que si les gusta o que es lo que quieren y hacia donde va su movimiento, ¿cómo visualizan el país que ya es suyo? Y donde ellos también son corresponsables de la decisión. Un movimiento social constructivo no debe quedarse en la crítica sino también en lo propositivo con un fondo, acompañamiento y construcción de propuestas.