¿Dónde va a ganar Peña
Nieto?
En las reuniones,
sobremesas, los cafés de las tardes, mañanas y noches, en el colectivo social
está presente el tema del proceso electoral.
Las conversaciones son un universo. En ellas encontramos tonos, gestos,
atajos, silencios y manoteos que es imposible hallar en un estudio cuantitativo
sobre, por ejemplo, la intención de voto.
Por eso las campañas usan intensamente grupos de enfoque para evaluar
spots, plataformas y candidatos; aunque carecen de representatividad
estadística, la información cualitativa que proveen es una mina de oro para
corregir posturas, actitudes, palabras… en fin, para modificar algo que no les este funcionando.
El pasado 20 de mayo, el
periódico The Washington Post publicó una encuesta sobre los aspirantes
presidenciales en México arrojando los siguientes
resultados:
En los medios de
comunicación mexicanos, ya sean electrónicos o prensa escrita se pueden
encontrar encuestas como la siguiente publicada el 13 de mayo y margen de error
del 5%
Sin duda alguna existe una
disparidad muy grande entre los medios nacionales y los medios del exterior. Pareciese que los candidatos punteros intercambian sus lugares en los estudios
numéricos.
La pregunta entonces es
¿Quién va ganando las encuestas? Pues nos encontramos ante dos fuentes de
información totalmente diferentes en los números. Pero retomando el ejemplo de
las conversaciones, las críticas hacia Enrique Peña son el santo y seña para conocer la preferencia del
pueblo.
En el pueblo, en las calles,
en el transporte y sobre todo en las universidades no se refleja lo que dicen
las encuestas, en el simulacro electoral de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador ganó con un
85.61%, seguido por Enrique Peña con un 5.19%, Gabriel Quadri 4.87% y Josefina
Vázquez Mota con 4.33%.
Resultados semejantes se
repiten en universidades como el Colegio de México, La Iberoamericana, Anáhuac,
Tecnológico de Monterrey y Panamericana por mencionar algunos.
Queda claro que la sociedad
cambia, las preferencias electorales también y que no podemos dejarnos llevar
por encuestas o estudios estadísticos que no concuerdan con la
realidad.
Los resultados del 1 de julio
son definitivos y si ganase el candidato del PRI Enrique Peña, ganará no por el
voto consciente y razonado, sino por el voto de aquellas personas que no saben
siquiera quien es el candidato del PRI, pues como diría Carlos Salinas de
Gortari, esa es una de las ventajas del corporativismo.

